Mecanismo de defensa y fantasía en el proceso psicoanalítico

mecanismo de defensa
mecanismo de defensa y fantasia

Trabajo presentado en 1981 durante una reunión de la Federación Psicoanalítica Europea.

Betty Joseph, desarrolla su concepción sobre los mecanismos de defensa y el rol de la fantasía en el proceso psicoanalítico, postura que se fundamenta en el trabajo de Susan Isaacs (1952) sobre la naturaleza y función de la fantasía.

Isaacs comenta el papel principal de la fantasía a lo largo del funcionamiento de la vida mental, en el desarrollo, la formación del carácter normal y en la enfermedad. Señala que los mecanismos de defensa están relacionados con formas particulares de fantasía que se origina en experiencias corporales instintivas.

Algunas ideas presentes en el pensamiento de Freud: si es que se habla de la naturaleza de la proyección y la introyección y la alucinación del deseo. Relación significativa entre la fantasía y la realización del deseo.

El nuevo sentido que le da Isaacs es ubicar a las fantasías como útiles para otros propósitos: negación, reafirmación, control omnipotente, la reparación, etc. Klein y Isaacs resaltan esto indicando que la fantasía ocupa un papel central en la construcción de las relaciones de objeto, la ansiedad y las defensas contra la ansiedad.

Al trabajar con defensas trabajamos con la compleja organización de la personalidad de un individuo que encontró un método único de y personal de preservar su equilibrio y estabilidad.

Joseph rescata el aporte de Klein respecto a las “posiciones” y la distingue de la palabra “organización“. Una “posición” es entendida como una actitud mental, una constelación de un conjunto de fantasías y relaciones de objeto con defensas y ansiedades características.

La noción de posición ofrece un marco referencial para la escucha del paciente y resulta útil identificar desde qué posición está operando:

– Depresiva: con sentido de la responsabilidad, dolor, sentimientos de culpa con los que tiene que manejarse.

– Paranoide: mucho de escisión, proyección de impulsos y aspectos del Self, temor o idealización de los objetos y huida del contacto con la realidad psíquica.

Al analizar, lo que se busca es comprender las fantasías inconscientes profundas que van construyendo la imagen que el paciente se hace de sus objetos y que se expresan a través de la percepción que tiene el paciente del analista, que son la base de sus ansiedades y de las defensas que utiliza. La mecánica de los mecanismos de defensa y su contenido emocional son parte y parcela de la fantasía.

La autora habla de su paciente S: chica exitosa, relación atormentada con su novio, sin saber qué rol ocupaba. Al hablar había cierta cuestión hueca en la que daba cuenta de su pérdida de contacto. Interpretaciones caían en el vacío pero al día siguiente alababa la interpretación obtenida por la analista. Por momentos empezaba a llorar sin encontrar un motivo conciente para esto. Transmitía la sensación de desesperanza en ser comprendida. Madre fantaseada que la rechazaba y que no deseaba tenerla, es decir que no podría comprenderla ni contactarse con ella. Aparece un indicio depresivo en la siguiente sesión en la que es interpretada e inmediatamente refiere a una experiencia casi idílica con su madre al pasar unos días sola en una granja.

Se puede observar como ante la emergencia de elementos depresivos hay una escisión, huida, hacia algo idealizado de cercanía con la madre. Esta fantasía estaría evidenciando defensas muy primitivas ante el dolor y el desconsuelo. Todo esto es transferido hacia la analista quien descubre que es una forma en que ha logrado mantener su equilibrio en el presente no permitiendo espacio al insight.

Luego habla de otro paciente N: logros que continuamente perdía. Manifestó su miedo a retroceder nuevamente. Para luego manifestar que había sembrado guisantes de olor el día anterior a pesar de la lluvia. Estos guisantes los había tenido de niño y le resultaban sumamente agradables. La analista también los tenía en su jardín.

Podría entenderse como una defensa idealizada de la analista, pero no es el caso, dado que hay un elemento de realidad incómoda que es superada para hacer la siembra: la lluvia. La fantasía de incorporación y mecanismo mental de introyección quedaban claramente establecidos.

Joseph concluye: podemos ver o sentir que las defensa de estos pacientes no son solo defensas aisladas, sino que podemos tomarlas como un aspecto de una organización que nos ayuda a orientar nuestra comprensión y por lo tanto nuestras interpretaciones.

Ella rescata otro aspecto basándose en el paciente S: que puede corresponder la fantasía o no con la realidad, sin embargo, es el hecho de que aparezca en un momento determinado de la sesión lo que sugiere que está cumpliendo una fantasía utilizada como defensa que se puso de manifiesto por la manera en que queda absorta en la conversación “como un niño que alucina al objeto que cumple su deseo“.

En el caso N: el que se haya vuelto dulce la terapeuta en el momento de hacer insight hace que no sea tomado como defensa, sino como efectivamente un elemento que indica el haberse sentido comprendido por la analista. Fantaseaba inicialmente una analista amenazada y en retroceso, hacia el final era buena y dulce, permitiendo así trascender ante el temor de su propio retroceso.

Esas son consideraciones técnicas a tomar en cuenta para considerar una fantasía o no como defensa.

El mismo paciente N, luego trae otra fantasía, manifestada en un sueño: en una calle conocida para él con una mujer conocida en una cuneta (que es un lugar lleno de heces), estaban rodeados de ropa vieja para vender. Pasó su hermana con amigos, pero él al pasarle la voz no obtuvo respuesta. Ocurrió algo respecto a un robo. La autora analiza que hay un intento de sembrar en la analista el desconsuelo que él siente con lo que termina robando la capacidad de ayudarle a salir de la cuneta en la que se siente en esos momentos de su vida. Se lo señala y ante el alivio surge una vieja molestia por un arañazo en el ojo que nuevamente Joseph interpreta: dolores mentales manifestados como dolor físico defensivo. Sin embargo, ella vislumbra un avance hacia una saludable posición depresiva.

Señala: “dudo que podamos alcanzar un cambio real en la organización defensiva de nuestros pacientes, a menos que tanto ellos como nosotros podamos experimentar las defensas y las fantasías tal y como se viven en la situación analítica.” Ella piensa que solo si un analista puede obtener experiencia al permitirse usar por su paciente, puede reconstruir significativamente la historia y contenido de dichas defensas.

Finalmente trae el caso de la paciente C: se plantea finalizar el análisis en pocos meses y surge un sueño en el que ella se encuentra probándose una falda en un hotel, pero le queda grande. Se iba a encontrar en el hotel con un novio antiguo dándose cuenta que estaba desnuda con pañales únicamente. Este novio antiguo se transforma en otro con quien se queda esa noche sintiéndose sonámbula.

Esta fantasía urgida Joseph la entiende como una serie de defensas infantiles que surgen principalmente ante plantear el final de la terapia: la promiscuidad al encontrarse sola, teniendo la fantasía de terminar no solo prostituyéndose (que era algo que había hecho ya) sino prostituyendo su capacidad de pensar lo que la haría sentirse como sonámbula. Esta interpretación no es bien tomada por la paciente quien se apega a elementos concretos de realidad que serían los que la empujarían a esto y no todo lo que dice la analista. Sin embargo, Joseph entiendo que está en capacidad de enfrentar dolores depresivos, pero que está en una regresión ante la ansiedad de la separación que determinará el final del análisis. Termina explicando otro sueño de C que también habla de cómo efectivamente moviliza sus viejas defensas(sueño de la taza rota). Las fantasías operan un papel dinámico y activo en la transferencia. El analista está hundido en el proceso y es utilizado continuamente como un parte de su sistema defensivo. El acting-out y el acting-in son aspectos continuamente cambiantes de una situación transferencial.

El estar conscientes de esta realidad “nos permite a esta generación escuchar más profundamente no solo al material de nuestros pacientes, sino a nuestros pacientes.”

Autor entrada: Carmen Valenzuela

Psicóloga Psicoterapeuta. Socia fundadora del Centro de Investigación y Atención en Psicoterapia Latinoamericano (CIAPLA), del cual actualmente es directora.

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